Sobre Marofis Broissin Olmedo.

Oriunda de Coatzacoalcos, con el son jarocho, el atuendo Tarahumara y la música tradicional francesa en la sangre. Vivo amando la vida y también me duele; me tambaleo ante la injusticia, pero como los robles, no me caigo. Intensa, sensible, ritualista y resiliente; consciente de que tal vez ser así me ha llevado a no tenerlas todas a mi
favor… de momento, porque el activismo que me mueve es imparable.

¿Cómo percibes a la humanidad con respecto a la sensibilidad hacia los animales en condición de calle?

Hay mañanas en las que al despertar siento que pierdo la batalla en pro de los derechos de los animales… a veces llega la noche y veo años hacia atrás y algo me pide que no pierda la fe en la humanidad. Estamos “en pañales”, la propia violencia generada hacia los animales, eventualmente repercute en el individuo.

No hay visión más triste que la de una sociedad indiferente hacia un ser vivo indefenso, maltratado y abandonado realmente me pregunto: ¿qué daño nos han hecho ellos para pagarles de esta manera?

¿Cómo empieza y como termina un día en la vida de Marofis?

Confieso que me encanta dormir; pero el compromiso que asumí de vida para servir a seres como lo son los animales, me impulsa a cuidar, proteger y atender a los que habitan en casa y salir al mundo para compartir la experiencia que brinda a toda un municipio el respeto a los mismos.

Una vez que finalizo el trabajo que en realidad veo como activismo y labor social, me avoco a las artes, a proyectos culturales y profesionales. Las noches… las termino con ustedes de ocho a diez, en medios de comunicación; donde a la par de mi franca melomanía, está también la responsabilidad de un mensaje.

¿Cómo logras un balance en el activismo, el ámbito familiar y profesional?

Tratando de ordenar tiempos y luchar sin pelearme con mi síndrome de atención dispersa; aunque en muchas ocasiones, soy la hija, la sobrina o la amiga que no asiste a una reunión, porque tal vez estaba conduciendo un evento, grabando voz, pintando, cantando, componiendo o dando hogar temporal a un perro o gatos, etc. Hemos venido al mundo con una responsabilidad principal: Ser felices… y esa es la meta más importante.

Dado a tu convicción de vida ¿cómo manejas el reclamo o los juicios hacia tu persona por estar ausente en algunos momentos?

Normalmente tengo a la mano una frase de Antoine de Saint Exúpery, un sarcasmo de Les Luthiers o una estrofa de Los Beatles… es complejo entender el “deber ser”, el “tener que ser” y el “desear ser” … finalmente el amor lo brindo y lo recibo en calidad certera y así, todos nos respetamos.