Por: Alex Hernandez

 

La actualidad de los Tiburones Rojos de Veracruz no es para nada la mejor ni mucho menos la
esperada por todos los aficionados y es que hoy en día el equipo se está jugando su permanencia
en la primera división del fútbol mexicano, partido a partido el equipo debe buscar el triunfo ya
que lo más importante y lo que necesita es sumar de 3 puntos para ir alejándose de la tabla de la porcentual.

Es algo complicado de explicar pero intentare dar mi humilde punto de vista. Yo soy originario de Veracruz y aunque el equipo que más me apasiona desde pequeño es otro, no se puede evitar
sentir amor por el equipo de la cuidad donde vives y estoy seguro que somos muchos los que
sentimos esto, sobre todo porque el Tiburón es un equipo con mucha historia, es un equipo con
una gran afición, gente entregada y fiel a los colores de la institución.

Aquí en Veracruz se han vivido momentos increíbles como aquella época de la inolvidable
“Tiburomanía” en donde se vivieron partidos únicos, tanto de local como de visitante ya que miles
de aficionados iban a donde el equipo iba sin importar que tan fuerte fuera el rival, los jarochos se
hacían sentir en cualquier estadio, obviamente cuando se jugaba de local las calles de Veracruz
eran un verdadero carnaval,cientos de aficionado esperando entrar al Luis “Pirata” Fuente y

presenciar un partido de los Tiburones Rojos en aquella temporada 89-90 en donde la felicidad
invadía a la afición, viendo a ese ídolo que la multitud aclamaba, el goleador Jorge Comas. Sí, todo
esto suena muy bonito y como si todo fuera alegría pero no, aquí en Veracruz también hemos
vivido el dolor del descenso y estaren esa división cerca de 8 años sufriendo por ver a un equipo

competitivo, ver un equipo que diera todo por ascender nuevamente pero las cosas no salían
como la gente esperaba.

Durante varios años hemos visto pasar directivos por esta institución, los
cuales parecieran no comprometerse ya que no se ha visto un equipo competitivo creo yo desde
aquella época en la que llegaron Cuauhtémoc Blanco, el Chaco Giménez, Walter el “Lorito”

Jiménez, Lucas Ayala y compañía, desde aquel equipo no hemos visto otro que nos regale alegrías
partido tras partido sino todo lo contrario, hemos visto como nuestro equipo sufría en la división
de ascenso hasta aquel año que con el campeonato que consiguió la Piedad en dicha división fue

traspasado el equipo aquí al puerto y con ellos renació la felicidad y una ilusión más por ver a
nuestros Tiburones Rojos en los puestos más altos de la tabla y porque no soñar con verlos
campeones.

Lo único que esta afición pide es que vengan jugadores, que traigan actitud y ganas de triunfar con el equipo, pero sobre todo que sean jugadores que desde el momento que se pongan la playeraroja, se comprometan y se maten por defender estos colores.

 

 

Ahora solo resta esperar a que el siguiente torneo se logre mantener la permanencia y que el
equipo pueda acceder a la fiesta grande de la liguilla y por qué no, pensar en hacer historia y
conseguir el tan anhelado título.